sábado, 22 de octubre de 2016

LOS JARDINES DEL TURIA.

Transitando por una amplia carretera, disfrutaba observando el paso de vastas plantaciones de olivares simétricamente dispuestos sobre la campiña. El sol se encargaba de resaltar el plateado de sus hojas dando toques de luces y sombras, tal cual lo haría el pincel de un artista.
 A corta distancia, dejando atrás los sembrados, visualicé una gran rotonda que marcaba el ingreso a la provincia española de Valencia, fundada por los romanos como colonia en el año 138 a.c. En el centro de esa plaza circular el moderno delineado de una escultura me sorprendió gratamente, imaginando que en este lugar encontraría tal vez diferencias edilicias a otras urbes conocidas. .
 Continuaba la marcha por avenidas bordeadas de edificios salpicados por otras plazoletas decorativas que los hacían aún más distinguidos.Crucé fuentes de aguas borboteantes; largos puentes y un río extenso que no pude distinguir con claridad, el atardecer estaba dando paso a la noche. Esperaría la
 mañana para andar por esos caminos nuevos; indagar;explorar y preparar mis sentidos para lo que se vislumbraba desde la ventana de mi habitación, cuidadas y copiosas arboledas. Con las luces del día apareció el primer suceso para grabar en mi memoria, una historia de gran importancia que cambió la vida de los valencianos. Ese extenso río que había cruzado durante la noche, el Turia, desbordando con frecuencia inundaba la ciudad, llevándose todo lo que estaba a su paso. En el año 1957, luego de sucederse la "gran riada de Valencia", su cauce, con ingeniosas obras de infraestructura, fue desviado dando espacio a un gran pulmón forestado, único en el mundo por su extensión. Más de un millón de metros cuadrados de naturaleza viva compuesta por árboles de gran porte sobre un tapizado de verde césped; canteros floridos; cafeterías; sectores con juegos infantiles y caminos serpenteantes para caminar relajados y sin rumbo.

 Hoy el llamado "Jardín del Turia", como una estampa urbana es el paseo acostumbrado de lugareños y turistas. Allí se encuentra esparcimiento, disfrute y sorpresas, porque dentro de ese panorámico escenario al aire libre, los arquitectos Santiago Calatrava* y Félix Candela*, levantaron la "Ciudad de las Artes y las Ciencias". Complejo de diseño futurista dedicado a divulgar la ciencia y la cultura de manera lúdica y entretenida. Todas las construcciones se diseñaron con premeditados destinos ;"L´ Hemisferic, planetario; el Museo de las Artes y las Ciencias "Príncipe Felipe", para interactuar con ellas; L´ Umbracle, paseo ajardinado con vegetales autóctonos valencianos. En su interior alberga el "Paseo de las esculturas" de autores contemporáneos; el Oceanográfico, acuario y ecosistemas marinos del planeta; el Palacio de las Artes "Reina Sofía" con salas para exposiciones, música y artes escénicas; el Agora, plaza cubierta para conciertos y eventos deportivos y el punto más alto de la ciudad se observa desde el puente de L´ Assut de L´or.
 Luego de caminar esa "ciudad" repetidas veces interpretando la extrañas pero armónicas formas de cada estructura, admiré a sus creadores.Esas imponentes y figurativas moles de colores blancos y azules en medio de grandes espejos de agua, unifican el paisaje dando un sentido global a la obra, convirtiéndola en mágica y única. Dudándolo, debía emprender el regreso a mi lugar de partida, cuando un suave y tentador aroma invadió mi olfato. Las típicas vendedoras de "horchata* de chufa*", vistiendo blancos uniformes, junto a un pequeño y refrigerado carro expendedor, tendían sus manos para darme a prueba esa bebida blancuzca, refrescante y dulce, tradicional sobre todo en Valencia y Alicante.Desde ese día, cada tarde, me acerqué a las simpáticas y muy conversadoras horchateras que me enseñaron a sumergir en ese elixir, panecillos alargados que reemplazaron desde entónces mis siempre buscados cafés.
 Por los sentimientos de euforia que estaba viviendo en esa gran provincia, descubrí facilmente que se debía a la esencia del valenciano.La mayoría de ellos tienen un punto en común, la cultura y la importancia con que la consumen asiduamente , la que encuentran a cada paso.Para los amantes de escenarios, óperas;conciertos; audiciones musicales; congresos; exposiciones; galas líricas o sinfónicas; ballet local o internacional concurren a prestigiosos lugares, desde el "Palau de las Arts" como el "Reina Sofía" de Calatrava

 hasta el "Palau de la Música", gran auditorio vanguardista, ubicado junto al viejo cauce del Turia, construído por un descendiente de Manuel de Falla, Don Manuel María de los Dolores Falla y Matheu (1876-1946), uno de los compositores españoles más destacados del siglo XX.

 Valencia, ciudad donde no solo se respira cultura, también tradiciones, como las renombradas "Fallas valencianas", fusión de ritos, ingenio; música y fuego. Ceremonia que desde el siglo XVIII en honor a San José, patrón de los carpinteros, se repite cada año frente a la Plaza del Ayuntamiento. Entre el quince y diecinueve de marzo cada esquina de la ciudad se convierte en un inmenso y colorido museo al aire libre. Muñecos de cartón piedra de grandes tamaños,llamados "Ninots" van ocupando espacios. Las escenas que se acumulan en medio de esa bellísima plaza, son de carácter satírico, diseñadas para ridiculizar acontecimientos ocurridos durante el año.Verdaderas obras de arte que tienen vida efímera. La noche del día diecinueve todas arden simultáneas ante la emoción de los falleros y la sorpresa e incomprensión de los turistas que desconocen el ritual.Solo una de ellas es salvada de las llamas.El indulto popular, tras premiarla,
 le da ingreso al "Museo Fallero", histórico y colorido recinto de exposición. Allí permanecen como relato viviente de los variados momentos políticos o sociales acaecidos a través de los tiempos.

 El conocer esta enorme ciudad, majestuosa; apacible y dialogar con su gente tuvo cálidas pinceladas de color por la gracia innata del valenciano que todo lo narra con orgullo y entusiasmo. Es un agradecido locuaz de vivir en esa bendecida tierra que produce, según sus dichos, las mejores naranjas de toda España. Realmente deliciosas preparadas de variadas maneras, pero las íntegramente abrillantadas, sumergidas en espeso almíbar, jugosas, acaramelando las manos y el paladar fueron mis predilectas.
 Se acercaba la despedida , evalué los días pasados en ese territorio luminoso y refinado; las emociones que me conmovieron y las que me llevaron a recapacitar sobre la riqueza espiritual de su pueblo y llegué a sentir que Valencia es un maravilloso lugar en el mundo.

 *Santiago Calatrava Valls: Ingeniero civil y escultor. Nacido en Valencia en el año 1951. Actualmente sus oficinas se encuentran en Nueva York en el Golfo Pérsico en Asia y en Zurich. 
*Felix Candela Outeriño: Arquitecto. Nacido en Madrid en el año 1910 y fallecido en Nueva York en 1997.Compartió su nacionalidad española con la mexicana donde construyó numerosas obras. .
*Horchata: Bebida refrescante a base de almendras, agua y azúcar. *Chufa: Tubérculo dulce.

2 comentarios:

  1. ¡Qué descripción enriquecedora! no me extraña, siempre lo hacés con una maestría que transmite el disfrute y el conocimiento de los lugares que visitás en tus incontables viajes.
    ¡Gracias, amiga!
    Enry

    ResponderEliminar
  2. Liliana Clarisa Gavrieluk5 de enero de 2017, 15:03

    Gracias amiga, tus halagos me reconfortan porque vienen de una profesional literaria.
    Beso.
    Liliana

    ResponderEliminar